Este vestido en Mesh, tejido con la piel imaginada del ocelote tropical, es un susurro felino en la selva del cuerpo. Transparente pero feroz, liviano pero cargado de intención. Su patrón salvaje no se impone: seduce, acecha, observa. Cada movimiento deja una huella silenciosa, como el paso de un depredador elegante bajo la luna.
No es un vestido: es un rito de camuflaje y poder.