Negro como el silencio antes del salto, este palazzo no camina: flota. Su caída precisa y movimiento amplio evocan elegancia sin esfuerzo, una fuerza que no necesita anunciarse. Es una prenda que sostiene sin apretar, que sugiere sin imponer.
Diseñado para cuerpos que entienden el arte de avanzar con presencia sutil y firmeza salvaje.