Como un susurro entre corrientes, la falda y el top oriental de los peces del río fluyen con la elegancia ancestral del agua en movimiento. Sus formas evocan siluetas de carpas danzantes y escamas brillantes bajo el sol. Este conjunto no se lleva, se desliza sobre el cuerpo como un río sobre piedra, revelando fuerza silenciosa y sabiduría intuitiva.
Es una ceremonia de lo líquido, lo femenino y lo indomable.

