Este bañador lleva la advertencia silenciosa de la rana dardo dorada tatuada sobre la piel. Su estampado vibrante no adorna: declara. Es un manifiesto visual que celebra lo pequeño y letal, lo hermoso y salvaje. Nacido para cuerpos que saben moverse entre el agua y la tierra con instinto, con ritmo propio.
Es más que un traje de baño: es una segunda piel que te recuerda que el poder también puede brillar.